Quesos demasiado fuertes, pescados, restos de frutas y verduras viejas... Tu nevera ve pasar diversos y variados olores de alimentos, algunas veces un tanto desagradables. ¿Te tapas la nariz cada vez que la abres para no acabar desmayándote...?

¡Lucha! El arma para la liberación de la nariz tiene tres palabras: bicarbonato de sodio.

Pon 3 cucharadas en una taza y colócala en un estante de la nevera. ¡No hay nada mejor para neutralizar los olores!

Repite la operación cada mes y ¡respira de nuevo!